24 enero 2007

Desvaneciéndose

El dibujo es de un tipo que conocí en el sitio de siempre y a la hora de siempre, y que resultaba ser amigo de uno de los de siempre. Me dio buena espina, no sé, me cayó bien. Su nombre era Dionel.
Entonces hice lo que hago siempre. En la misma libreta de siempre y con el bolígrafo de siempre, lo dibujé en pocos minutos, y luego me entretuve más en darle volumen. Con el rotulador negro pinte el pelo, la barba y los contornos más significativos. Las conscuencias de aquello se plasmaron en el reverso de la hoja y en la siguiente página. Los trazos a rotulador consiguieron perfilar una fantástica síntesis del personaje sin ni siquiera quererlo. Tres dibujos nacidos de uno solo.

1 comentario:

Marta dijo...

oye, éste es muy guapo. Vas mejorando, no?